El costo del tiempo libre en Chile
Disfrutar del tiempo libre no cuesta lo mismo en toda Latinoamérica. Salir a cenar, ir al cine, apuntarse al gimnasio o comprar una entrada para un concierto puede suponer un desembolso muy distinto según el país.
Para comparar esas diferencias, Betsson analizo 16 mercados de la región tomando como referencia las mismas categorías de ocio en todos ellos, y calculamos cuánto cuesta esa rutina anual en cada país en relación con el tiempo libre potencial disponible una vez descontados el trabajo y el sueño.
En Chile, además, completamos este análisis con una encuesta para entender qué ocurre fuera de ese cálculo: cuánto tiempo sienten que tienen realmente, en qué lo emplean, cuánto gastan y qué factores terminan condicionando sus planes.
Cuánto cuesta disfrutar del tiempo libre en Latinoamérica
Para comparar países con realidades muy distintas, usamos la misma cesta anual de ocio en los 16 mercados y calculamos cuánto cuesta en relación con el tiempo libre potencial disponible.
Para esa cesta tomamos como referencia:
- 12 comidas en un restaurante
- 24 cervezas en bares o restaurantes
- 12 mensualidades de gimnasio
- 12 horas de alquiler de una pista de tenis
- 12 entradas de cine
- 6 entradas para conciertos
- 6 entradas para eventos deportivos
Con esos dos elementos construimos un índice común para toda la región. La media de los 16 países equivale a 100: por encima, esa rutina de ocio resulta relativamente más cara; por debajo, más asequible.

El ocio en Chile cuesta menos que la media regional, pero el tiempo libre no sobra
Chile ocupa el puesto 9 de 16 en el índice. Con una puntuación de 93,2, se sitúa un 7 % por debajo de la media regional, fijada en 100: el coste de esta rutina de ocio es algo menor que el promedio de Latinoamérica, aunque no está entre los mercados más baratos.
La cesta anual de ocio en Chile ronda los 1.193 USD y el país dispone de unas 3.921 horas de tiempo libre potencial al año, una vez descontados el trabajo y ocho horas de sueño al día. En comparación, la cesta cuesta alrededor de 1.013 USD en Perú, 1.179 USD en Argentina y 1.489 USD en Brasil. Chile queda así en una posición intermedia: el ocio es más caro que en Perú y Argentina, pero más asequible que en Brasil, aunque el tiempo disponible para disfrutarlo sigue siendo limitado.
El tiempo que queda para el ocio tampoco se reparte por igual. Según la II Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del INE, las mujeres dedican en un día tipo 4 horas y 57 minutos al trabajo no remunerado frente a las 2 horas y 52 minutos de los hombres. Son más de dos horas diarias de diferencia.
Y no todas esas horas son horas libres. El índice permite comparar una misma rutina de ocio en todos los países, pero no puede recoger otras responsabilidades que también ocupan parte del día: los desplazamientos, las tareas domésticas, los cuidados o los compromisos familiares. Para completar este análisis y entender realmente cuánto tiempo libre queda en la vida cotidiana, hemos preguntado directamente a los chilenos.

¿Cuánto tiempo libre tienen los chilenos?
En un día de trabajo o estudio, queda poco tiempo para uno mismo. Después de descontar los desplazamientos, las tareas del hogar, los cuidados, el sueño y otras necesidades básicas, el 68 % dispone de tres horas o menos. Para el 44 %, ese margen se reduce a dos horas o menos, y el 12 % tiene menos de una hora o ninguna.
Pero disponer de unas horas no siempre significa sentir que tenemos tiempo libre. El 30 % dice que normalmente no tiene suficiente o que apenas dispone de él. Esa sensación es más habitual entre las mujeres: el 32,7 % lo afirma, frente al 25,9 % de los hombres.
Los días sin trabajo o estudio amplían algo ese margen, aunque no para todo el mundo. El 45 % dispone entonces de más de cuatro horas libres, mientras que otro 47 % sigue moviéndose entre una y cuatro horas.


Conciertos y vida nocturna concentran los mayores gastos de ocio
El precio es la principal razón por la que un plan acaba quedándose en intención: lo menciona el 31 % de los encuestados. La falta de tiempo y el cansancio aparecen después, aunque con porcentajes muy similares entre sí: un 14 % señala la primera y un 13 %, el segundo.
Cuando el plan sí sale adelante, el gasto tampoco se reparte por igual. Los conciertos son la actividad que concentra los desembolsos más altos: el 10,1 % gastó más de 300 USD en entradas durante los últimos 12 meses. En restaurantes y vida nocturna, el porcentaje fue del 8 %.

Pareja, familia y pantallas: así es el ocio cotidiano en Chile
En Chile, el tiempo libre suele disfrutarse en compañía. La pareja y la familia son la opción habitual para más de seis de cada diez personas. Un 20 % prefiere estar solo y un 15 % cambia de compañía según el día o la actividad.
A la hora de decidir en qué ocupar esas horas, las pantallas tienen un papel central. Ver series, películas o televisión es la opción más extendida, con un 68 %, seguida de las redes sociales e internet, que utiliza el 55 %. Compartir tiempo con la pareja, la familia o los amigos ocupa el tercer lugar, con un 44 %.
Las opciones que requieren una participación más activa tienen menos presencia: el 21 % dedica su tiempo libre al deporte, el 19 % a los videojuegos y el 16 % a caminar o estar al aire libre.

Cuatro de cada diez chilenos han comprado una entrada por miedo a quedarse fuera
El FOMO, del inglés fear of missing out, describe esa sensación de que nos estamos perdiendo algo que todo el mundo parece estar viviendo. En el ocio, puede hacer que un plan que inicialmente no interesaba empiece a parecer mucho más apetecible simplemente porque todo el mundo está compartiéndolo en redes o nuestros amigos hablan de él.
En Chile, el 43 % compró durante el último año una entrada para un plan al que inicialmente no pensaba asistir, por miedo a quedarse fuera. Las redes sociales son el principal empujón: el 30 % reconoce que ver a otras personas hablar del plan le hizo decidirse. Es la misma lógica que hay detrás de las preventas que se agotan en tiempo récord, las colas virtuales y la necesidad de miles de personas de acudir al mismo evento. El FOMO también pesa más entre los hombres: el 48 % ha comprado una entrada por este motivo, frente al 40 % de las mujeres.
Y la presión no termina con la compra, también puede llegar al bolsillo: el 47 % pagaría más que el precio original por una entrada si esta estuviera agotada. Un 28 % aceptaría pagar hasta un 10 % más y un 13 % entre un 11 % y un 25 %.
Casi dos de cada tres chilenos se han perdido un momento clave durante un evento por mirar otra pantalla
Estar en un evento o seguirlo desde casa no significa necesariamente prestarle toda la atención. El 40 % reconoce que alguna vez ha estado más pendiente de grabar o compartir lo que ocurría que de disfrutar del momento.
Algo parecido sucede frente al televisor. El 65 % utiliza otro dispositivo al menos algunas veces mientras sigue una retransmisión en directo.
¿Para qué se usa esa segunda pantalla? Sobre todo, para hablar por WhatsApp y otras aplicaciones de mensajería, una opción mencionada por el 66 %. El resto de usos queda bastante por debajo: comentar el evento en redes sociales (29 %), buscar información sobre los participantes (18 %) o consultar estadísticas y resultados (13 %).
El ocio también empieza a seguir el ritmo de la vida digital. Nos hemos acostumbrado a pasar de un estímulo a otro sin terminar de prestar atención al anterior, y ese hábito se traslada a los eventos: cuesta más concentrarse en lo que está ocurriendo cuando siempre parece que, en otra pantalla, puede estar pasando algo más.
Esa atención dividida tiene consecuencias. El 64 % de los chilenos reconoce haberse perdido alguna vez un momento importante o haber tenido que buscar una repetición por estar más pendiente de otro dispositivo. La segunda pantalla acompaña la experiencia, pero también compite con ella.
Metodología
Para calcular el tiempo libre potencial anual de cada mercado utilizamos la media de horas efectivamente trabajadas por semana publicada por ILOSTAT/OIT. Las horas trabajadas anuales se calcularon multiplicando esta cifra por 52. Posteriormente se restaron de las 8.760 horas que componen un año, junto con 2.920 horas de sueño, equivalentes a ocho horas diarias. Por tanto:
Tiempo libre potencial = 8.760 horas − horas trabajadas anuales − 2.920 horas de sueño
Esta cifra representa tiempo potencialmente disponible y no descuenta desplazamientos, cuidados, tareas domésticas u otras obligaciones personales.
Para medir el costo del ocio se creó una cesta anual estandarizada formada por:
- 12 comidas en un restaurante económico
- 24 cervezas en bares/restaurantes
- 12 mensualidades de gimnasio
- 12 horas de alquiler de pista de tenis
- 12 entradas de cine
- 6 conciertos
- 6 eventos deportivos
Los precios de restauración, cerveza, gimnasio, tenis y cine proceden de Numbeo.
Para conciertos y eventos deportivos se recopilaron cinco precios por categoría y país, utilizando entradas regulares disponibles para el público general y excluyendo entradas VIP, hospitality, abonos para socios, descuentos y promociones. Para el índice se utilizó la media de las cinco observaciones.
Finalmente, calculamos la relación entre el costo anual de la cesta y las horas de tiempo libre potencial de cada país. A partir de ese resultado construimos un índice relativo en el que la media de los 16 países equivale a 100.
Índice de costo relativo del ocio = (costo anual de la cesta ÷ tiempo libre potencial) ÷ media regional × 100
Un resultado superior a 100 indica que mantener esa misma rutina anual de ocio resulta relativamente más caro que la media regional en relación con el tiempo libre disponible. Un resultado inferior a 100 indica lo contrario.
Encuesta
Como complemento al índice, se realizó una encuesta en Chile para analizar cómo se percibe y utiliza el tiempo libre, incluyendo las principales actividades de ocio, las barreras que hacen renunciar a planes, el gasto, el FOMO relacionado con eventos y los hábitos de segunda pantalla.
Los resultados de la encuesta se utilizan únicamente como contexto adicional y no forman parte del cálculo del ranking del costo del tiempo libre.
